En la refinación de aceites vegetales, el proceso de deshidratación (o "desgomado") es clave para eliminar fosfolípidos, proteínas y otros compuestos polares que afectan la estabilidad, el sabor y la vida útil del producto final. En particular, el aceite de girasol requiere un control riguroso de dos variables críticas: la cantidad de agua añadida y las fluctuaciones térmicas durante la etapa de mezclado.
Según estudios realizados por la Universidad de Córdoba (España) y validados en plantas industriales de Europa del Este, una variación de tan solo ±2°C en la temperatura del tanque de desgomado puede reducir la eficiencia de separación en hasta un 18%. Por otro lado, agregar entre 0.5% y 1.5% de agua (en peso del aceite crudo) —con un rango óptimo de 1.0% para aceite de girasol— garantiza una hidrólisis completa de los fosfolípidos sin sobrecargar el sistema de decantación.
| Parámetro | Rango Recomendado | Impacto si se desvía |
|---|---|---|
| Agua añadida (%) | 0.5–1.5% | Sobrecarga → mayor viscosidad, menor rendimiento |
| Temperatura (°C) | 55–65°C | Baja → reacción incompleta; Alta → oxidación prematura |
| Tiempo de mezcla (min) | 5–8 min | Demasiado corto → mal mezclado; Largo → pérdida de calidad |
Muchas fábricas aún usan métodos subjetivos para determinar el punto final del desgomado, como observar el cambio de color o la apariencia del sedimento. Sin embargo, esto introduce errores humanos del 15–25%, según datos de una auditoría realizada por la Asociación Internacional de Aceites (IOA). La solución está en establecer SOPs (Procedimientos Operativos Estándar) con indicadores objetivos, como el monitoreo en línea de la conductividad eléctrica del agua residual, que indica cuándo se ha completado la reacción.
Además, no todos los aceites de girasol son iguales. Los lotes con alto contenido de goma (más de 0.8%) requieren ajustes específicos en el pH y la velocidad de agitación. Una planta en Argentina logró mejorar su índice de acidez post-desgomado de 0.7% a 0.2% tras implementar un sistema adaptativo basado en análisis de materia prima en tiempo real.
Hoy en día, sistemas de medición automática de conductividad permiten detectar cambios microscópicos en la composición del agua de desgomado, lo que reduce la necesidad de pruebas manuales y mejora la repetibilidad del proceso. Empresas como Penguin Group ofrecen equipos integrados con sensores IoT que envían alertas si hay desviaciones fuera del rango establecido, ayudando a evitar pérdidas costosas y asegurar la calidad uniforme del producto.
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