En el sector alimentario global, la calidad del aceite no solo define su valor comercial, sino también su aceptación en mercados exigentes como Europa, Japón o Estados Unidos. Una técnica que ha demostrado ser fundamental en este proceso es el desparafinado por cristalización a baja temperatura, conocida técnicamente como "winterization". Este método permite eliminar los compuestos de parafina que, si no se eliminan, causan turbidez en frío y afectan negativamente la digestibilidad del aceite.
El proceso consiste en enfriar el aceite hasta temperaturas entre 4°C y 10°C, dependiendo del tipo de grasa (soja, girasol, maíz, etc.). Durante esta etapa, las parafinas —que son ácidos grasos saturados con alto punto de fusión— se cristalizan y forman partículas sólidas. Estas se separan mediante filtración o centrifugación. La eficiencia de este paso puede alcanzar hasta un 95% de eliminación de parafinas cuando se controlan correctamente los parámetros clave:
No todos los aceites reaccionan igual. Por ejemplo, el aceite de soja tiene una alta proporción de parafinas (hasta un 3–5% del total), mientras que el de girasol contiene menos (1–2%). Esto implica que:
| Tipo de Aceite | Temperatura óptima (°C) | Tiempo de cristalización (horas) |
|---|---|---|
| Soja | 6–8 | 6–8 |
| Girasol | 4–6 | 4–6 |
| Maíz | 7–9 | 5–7 |
Estos datos provienen de estudios realizados en plantas de procesamiento en España y Brasil, donde se observó una reducción del 15–20% en pérdidas de aceite al optimizar estos parámetros frente a métodos tradicionales.
Los fabricantes suelen enfrentar dos desafíos principales:
Un caso real de una fábrica en Argentina mostró una mejora del 12% en la eficiencia operativa tras implementar un sistema de control automático de temperatura y agitación, lo que reduce errores humanos y aumenta la consistencia del producto final.
Obtén nuestra guía gratuita con protocolos personalizados según tu tipo de aceite y volumen de producción.
Descargar Guía Técnica Gratuita