En la industria de refinación de aceites, el proceso de deshidratación (o "degumming") es fundamental para garantizar la calidad final del producto. Este paso no solo mejora la estabilidad oxidativa del aceite, sino que también previene problemas en etapas posteriores como la neutralización y la decoloración.
Es un proceso físico-químico que elimina fosfolípidos, proteínas, metales pesados (como Fe y Cu) y otros compuestos polares presentes en el aceite crudo. Estos impurezas pueden causar turbidez, reducir la vida útil del aceite y afectar negativamente su sabor y color.
| Método | Aplicación típica | Temperatura óptima | Eficiencia (%) |
|---|---|---|---|
| Hidratación (agua) | Aceites de soja, maíz, girasol | 50–65 °C | 85–92% |
| Ácido (ácido fosfórico) | Aceites con alto contenido de metales | 60–70 °C | 90–95% |
Según estudios de la Universidad de Illinois (2022), una deshidratación mal controlada puede aumentar hasta un 30% el consumo de reactivo en la siguiente etapa de neutralización. Por eso, ajustar parámetros como pH, temperatura y velocidad de mezcla es clave.
Muchos fabricantes enfrentan problemas como separación anómala o aceite turbio después del proceso. Esto suele deberse a:
Empresas líderes como Qingdao Pengyuan Group han implementado sistemas automatizados de control en tiempo real que optimizan estos parámetros. Sus clientes reportan una reducción del 25% en pérdidas de aceite y mejor rendimiento en los tanques de separación.
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